El verdadero sacudón

Hoy cargo un nudo en la garganta, un nudo tricolor siete estrellado –porque la octava estrella no me la calo, como tampoco me calo tanta aberración y abominación patriótica por el reciente “Chávez nuestro” que me asquea, me dan ganas de vomitar como la protagonista del film “El Exorcista”–, un nudo en la garganta que no es por emotividad ni tristeza, sino que obedece a la mera arre……ra que llevamos en el pecho todos los venezolanos dignos, los que no nos vendemos por un carguito, los que con la frente en alto afirmamos que al único ante el cual nos arrodillamos (y arrodillaremos siempre) es ante el DIOS verdadero que SI VIVE; en definitiva, menos mal que es Él, el DIOS de los cielos y la tierra, el Creador del universo entero, el único soberano, un DIOS tardo para la ira, amoroso y paciente, pero a la vez celoso de su pueblo e indispuesto a compartir Su Gloria con NINGÚN hombre… Menos mal que no somos DIOS porque ante tanto mal tan repudiable que ha sembrado la aberrante idolatría simplemente actuaríamos de modo reactivo y no proactivo.

Muchos afectos al gobierno –e incluso para asombro de otros tantos, gente que no lo es– dicen que las guarimbas destruyen las calles, que las trancas impiden a los comerciantes trabajar y llevar comida a sus casas, que con estas situaciones de protestas protagonizadas por los estudiantes, lo que hacen es retrasar sus graduaciones… Por obvias razones, argumentos como estos me llevan a preguntarme tantas cosas, aunque muchas de éstas, sin respuestas claro está, pues no se los puedo preguntar a ellos, ya que en un estado de introspección donde los gritos sólo se oyen en el silencio, no hay caras concretas cuando de hacer estas preguntas se trata; menos valientes que respondan, porque resulta que el asunto es con todos y a la vez con nadie, dada la indolencia, la intolerancia, la crítica inútil, la destrucción implacable que sucede hasta “en las mejores familias” que son, meras muestras, minúsculas muestras de lo mal que estamos como sociedad, de lo alejados que vivimos de Dios, de lo rotos y fraccionados que estamos como “unidad” y de lo irremediable que humanamente esto resulta… Los núcleos familiares se han perdido como quien pierde la vida que por demás está decirlo, ¡es una sola! ya que hay quienes defienden lo indefendible…

Pero eso ya es otro tema del cual hasta podría escribir un libro… En fin, volvamos al meollo: ¿es que acaso esa gente que critica las guarimbas no piensa en la destrucción moral, psíquica y hasta física de la gente de a pie que no puede (y me incluyo) andar libremente en las calles porque tenemos casa por cárcel? Porque a todas luces vemos que de un 100%, ¡mínimo un 95% ha sido atracado, robado o violado! Somos uno de los países más violentos de toda Latinoamérica, por no decir el primero.

¿Por qué antes de criticar el ímpetu de estos jóvenes por salir a la calle a defender la libertad de expresión, de pensamiento y de libre tránsito, no piensan que ya, siendo tan jóvenes se sienten presos en un pobre país rico? ¿Por qué no pensar que en sus mentes corre como torrente sanguíneo full de adrenalina la idea de “valdrá la pena graduarme en un país que no me ofrece oportunidades para desarrollarme profesionalmente”?

¿Por qué critican a quienes en su desesperación y hastío deciden emigrar del país huyéndole a la escasez, a la impunidad, a la violación de los derechos humanos, y en fin, a tanto desastre que este gobierno paupérrimo carente de vergüenza y sin ápice de ganas de solucionar tantos males sociales nos está restregando en cara, untándolo además con estiércol?

¿Qué opinión les merecen los sueldos miserables, los apagones que dañan equipos sin derecho a réplica, o la pobreza extrema? ¿Por qué demonios no piensan que los gobierneros, los politiqueros son tan descarados que tipo bandera –a los ojos de todos– desfalcan, roban, cambian de puestos o cargos públicos como quien juega al juego infantil de la sillita y encima de eso amenazan, encarcelan y persiguen a quienes piensan distinto a ellos? ¡A eso es a lo cual el burro mayor llama sacudón!

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¿Qué les parece la belleza de saber a los ladrones de cuello rojo-rojito andando en vehículos blindados y con decenas de escoltas mientras a un trabajador taxista honesto le arrebatan su carro y casi la vida, y no hay castigo para los malechores ni respuestas para el carro desaparecido? Como si fuese una pinza de cejas o un cortauñas pues, desaparecido por arte de magia… ¿O más bien debo decir, por arte de plagio? Porque “eso si te tienen ellos”, son los más artistas, los más expertos en robar y legalizar lo ilegal, en armar a los delincuentes y soltarlos a la calle para seguir sembrando miedo y obligándonos a vivir encerrados mientras ellos son aupados por la delincuencia de sus “líderes”.

Bendito sea el Creador: ¡ABRAN LOS OJOS! ¡Esto no es un gobierno! ¡Es un morboso régimen dictador tan parecido al de Hitler, que nos quiere ver aniquilados tal como ese dictador aniquiló a miles de judíos…! ¡Un maldito régimen que ya en Cuba lleva 54 años, país desde donde los asesores del finado y del ahora títere que no rebuzna por no hacer el escándalo, están haciendo lo que les da la gana! Este régimen de patraña, este que es uno de la peor calaña, buscó premeditada y alevosamente dividir al pueblo venezolano para lograr su cometido: ¡triunfar con el Socialismo del Siglo 21 en el que –y los cito– “los más leales son los más pobres”…! ¿Para pensar no? Los cito de nuevo, “los más leales son los más pobres”… Este des-gobierno tan descarado al cual no le interesa en lo más mínimo mejorar esos grados de pobreza que han incrementado durante 16 aciagos años y que es tan pero tan atroz, negocia con el hambre de un pueblo que ya no se si es noble o es pendejo…

Si en la cúpula gubernamental venezolana tanto pregonan la igualdad socialista, esa por la cual se dan golpes de pecho, ¿por qué diantres no buscan igualdad hacia arriba en lo económico, en lo político y en lo social? Al fin y al cabo esa debería ser su labor como servidores públicos pero ¡no!, ni fueron, ni son, ni serán servidores públicos; es más, nunca servirán para serlo porque procuran la igualdad (y eso si que lo han hecho destacadamente bien) pero lo hacen apuntando hacia abajo, hacia el detrimento en todos los aspectos del país! ¡Amorales de doble discurso! ¡Fatuos, viles, bajos, sucios, inicuos, indecentes, malnacidos…! ¡Eso es lo que son! Y les puedo asegurar que me quedo corta con los epítetos.

Si no hacemos nada, la situación cada vez se pondrá peor, mucho peor… ¡Dejemos de criticar y vayámonos a la acción! Si conoce venezolanos a los que se les pegue la gana irse, déjelos que se vayan sin andar despotricando su decisión, porque cada cual tiene derecho de tomar la que mejor le parezca, porque para eso DIOS nos dio libre albedrío a toditos y porque sencillamente, si tienen la oportunidad y los medios, ¿para qué seguirse calando esta incertidumbre de “patria” que nos han dejado los malos gobernantes? ¿Con qué derecho se juzga a una madre o a un padre que quieren un mejor futuro para sus hijos? Déjelos que se vayan, y permítales también sufrir por este país desde el exilio, porque en la cédula, tal como lo expresó la actriz Gledys Ibarra dice “ve-ne-zo-la-no”. Por el otro lado del asunto al que yo, en mi limitado entendimiento sólo le veo dos caras, si observa usted que otro grupo de venezolanos decide hacer guarimba, ¡déjelos hacer su guarimba en paz! Es más, en lo posible, ¡ayúdelos! ¿Cómo? Saque los macundales arrumados que tiene ocupando espacios en su casa y agarrando polvo en los rincones, despensas o depósitos de su hogar, ¡deles material pa’ guarimbear! A fin de cuentas, la guarimba es una acción NO violenta si se hace como se debe, porque no se trata de defender trincheras o dárselas de gallito de pelea, se trata de montar barricadas y refugiarse para evitar confrontaciones con los que tienen las armas, títeres de aquellos que desean aniquilarnos.

No nos están quedando más que estas dos opciones, dos caras de una misma moneda (devaluada por demás si se habla del Bolívar): o trancamos a un país que ya de por sí está más que tranca’o pues vive la peor estanflación del planeta, o nos vamos pal coñ…… porque de aquí a que esto se arregle pasarán muchas pero muchas décadas y yo, la verdad no estoy dispuesta a sentarme en una acera como muchos viejitos de Cuba, que han esperado a que el régimen de los Castro, ese que también gobierna en Venezuela, en algún momento caiga.

Sea como sea, estoy convencida que vayamos donde vayamos, todos los venezolanos decentes siempre diremos como esta frase de una gaita de otrora…

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Y hasta aquí me trajo el río por hoy… Bastante sacudida por tan aludida que estoy, ¡como sé que estamos muchos! Bastante aturdida porque la realidad no deja de ser lo que es, aunque seamos luchadores, trabajadores y muy capaces. Me despido con este video donde Carla Angola entrevista a Laureano Márquez, un intelectual que a través de la comedia nos alimenta el alma, aunque debo decirlo, en este video, habla muy serio, lo cual indica cuán grave es la situación de este país… ¡Ojalá DIOS permita que pronto nos podamos sacudir a tanto ladrón de cuello rojo!

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Carta NO olvidada

Hace un par de semanas visité a una amiga que tenía muchos años sin ver y entre tanta actualización de vida salió a colación el tema de mayor conversación en esta era de tanto Socialismo del Siglo 21 y sus “inesperados” giros en Venezuela… Ella trabajó en el comando de Campaña de Henrique Capriles Radonski y mientras yo le leía las líneas de una carta abierta que le redacté a este admirado caballero el pasado mes de marzo, vi en ella un encuentro de sentimientos contrastantes. Pero mejor la dejo a ustedes para que cada cual tenga su perspectiva luego de leerla… Y dice así:

Estimado Henrique:

Mediante esta misiva me permito saludarte y tratarte de tú… Sin el epíteto del “flaco” ni el formalismo de tu apellido, sino como quien le habla a un conocido cercano. Creo ser la voz de muchos con lo que habré de escribir, que, ojalá Dios permita puedas leer en algún momento como espero hayas leído aquellos 2 libros de Myles Monroe (autor de infinidad de libros de Liderazgo y asesor de importantes políticos a nivel mundial) que te regalé en tu campaña, en las concentraciones llevadas a cabo en Maracaibo. Admiro el trabajo que hiciste pues en su momento despertaste una chispa de esperanza que se había quedado dormida no por casualidad, sino por la causalidad escandalosa de un sistema político cuyos tentáculos han perseguido a esta nación desde hace muchas décadas y que a través del finado pudo acercarse más que nunca a nuestro país, dividiéndolo, fragmentándolo y causando los estragos que ya conocemos como el “legado del gigante” ególatra.

Cuando la campaña “Hay Un Camino” estaba en su boom, desde el balcón de la emisora radiofónica en la cual trabajaba vi pasar un “autobús del progreso” que, sin pena ni gloria dejaba sonar uno de los jingles propios de la campaña e iba rodeado de gente con pitos y pancartas fuera y dentro de sí. Allí mismo supe que no te nombrarían presidente, no por ser adivina, tampoco porque sea parte del cogollo que sabemos es el CNE, sino porque en la gente vi lo mismo que veía en el furor desatado cuando el caudillo se lanzaba: el propio encandilamiento de quien queda flechado por alguien: ilusión, enamoramiento y apasionamiento que produce endorfinas; ese status que tiende a idealizar, que puede obcecar hasta al ser de más equidad en su haber. Siempre te apoyé Henrique, sin embargo, desde siempre entendí que la lucha en nuestra Venezuela tiene dos caudales profundísimos: el cultural y el espiritual. Cultural porque la gente no ha comprendido que no se trata de ser chavista, ni madurista, ni caprilista, ni siquiera leopoldista con todo lo que sus ímpetus han logrado a la fecha; aquí el asunto es cómo hacerle entender a un pueblo que la lucha empieza por cada cual, por ese que miramos al espejo cada mañana, ese que debe dejar de sentirse parte de un PUEBLO para ser miembro de una CIUDADANÍA; pero ojo, dejar de ser pueblo para llegar a ser sociedad implica un gran esfuerzo que muchos no están dispuestos a pagar, esto es realizar muchas instrospecciones y rectificaciones individuales a fin de lograr convicciones comunes que a futuro se constituyan y erijan en pro de la sociedad. Lastimosamente, somos un PUEBLO acostumbrado a que hagan las cosas por uno, un pueblo acostumbrado a celebrar la viveza criolla, un pueblo acostumbrado desde la niñez, a estudiar para luego ser empleados, NO a prepararnos para ser empleadores y generadores de progreso, un pueblo negado a entender que en cada uno de nosotros palpita un líder y existe un gran potencial de avance… El problema aquí es, tanto de forma como de fondo (ahincándose en el fondo, mucho más que en la forma); y esto, lastimosamente no se arregla de la noche a la mañana ni con la salida (tan anhelada por mí y por muchos) del títere de Maduro, lacayo del Castro-comunismo y juguetico del diablo de Diosdado; no hay, no existe fuerza humana capaz de arreglar este desastre por sus propios medios o fuerzas, y acá viene el segundo ámbito de la lucha: lo espiritual. El caudal del tema espiritual es mucho más profundo, y de tan extenso que es, prefiero resumirlo en el incumplimiento de los dos grandes mandamientos divinos que, de cumplirlos, el vuelco que daría no sólo Venezuela, sino la humanidad, sería casi “edénico”. La realidad es que el común en Venezuela NO ama a DIOS por sobre todas las cosas ni a su prójimo como a sí mismo, y es por eso que hoy vemos lo que vemos. La batalla campal que se ha desarrollado desde el 12F no es más que la materialización de la guerra espiritual que desde hace 15 años se ha desatado en esta tierra y cuyo remedio está en cumplir cabalmente esos dos grandes mandamientos. El día en el que la idolatría desaparezca de Venezuela y la gente entienda que sólo acudiendo a DIOS podremos salir adelante, las cosas cambiarán, porque cualquier cosa, persona, imagen o ideología que el venezolano ponga por encima de DIOS será considerada por Él como un “dios” falso, como un ídolo banal, y DIOS es celoso de su novia (la iglesia, que vale destacar, no es el recinto o la infraestructura como tal, sino este pueblo al cual ama demasiado -tanto que dio a su hijo unigénito a morir por esta tierra y por toda la humanidad-, aunque muchas veces por conveniencia o tal vez ceguera, prefiramos culparlo por las consecuencias de nuestros propios errores, olvidando por desconocimiento u omisión que, el asunto no es orar hasta que Dios nos escuche, sino orar hasta que nosotros podamos escucharlo a Él).

Quiero volver a ti Henrique, al punto admirable de tu pasado desempeño que por muchos ha sido juzgado pues, lamentablemente ofreciste hasta tu vida para demostrar que habías sido robado en tu cargo como Presidente de esta maltratada República. Un día se te veía decidido, al otro, no tanto; la gente estaba dispuesta a salir a las calles a reclamar tus votos porque nos sentíamos y nos sabíamos estafados; corrió fuertemente un rumor que desde Miami, un grupo importante de venezolanos apoyaba un movimiento incipiente que estaba resteado por batallar lo que nos pertenecía, es decir, tu presidencia; y ¿qué hizo la MUD? Ordenó NO salir, quedarse en sus casas para evitar derramamiento de sangre y “proteger” a la nación… pero ¿protegerla de qué o a costa de qué? ¿De una hecatombe socio-política? ¡No sucedió tal protección, y a las pruebas nos remitimos! ¿Protegerla de una crisis económica con el crudo valorado como nunca antes en nuestro país? ¡Tampoco sucedió pues es obvio que la impunidad es como ERA el pan caliente a las 6AM en las panaderías, antes de la abrumadora escasez! Mi estimado, postergar un problema no lo desaparece, por el contrario, lo agudiza. Eres un hombre culto, preparado e inteligente, y a evaluar por lo que he visto en ti, también te percibo como sabio (marcando distancias entre inteligencia y sabiduría, que en definitiva, no son lo mismo). Digo esto para explicar mi siguiente punto en el cual voy a ponerte un ejemplo de mercadeo: un producto sale al mercado y está en su apogeo, llega a su clímax y luego merma o disminuye su éxito (dependiendo de muchos factores -competencia, efectividad, economía, etc., factores que, en este momento no vienen al caso-). En una alocución que hiciste (no recuerdo si fue en una rueda de prensa o entrevista) hablabas de lo mucho que al gobierno le gustaba el imperio, que ibas a viajar para allá y les traerías cosas de las que mucho critican y tanto les gustan, pero “eso sí” -advertías- “autoricen la entrada de todos esos regalitos que les voy a traer en la aduana…” palabras que fueron acompañadas por todo lo demás que dijiste pero que, hasta allí pude oír. Lamenté mucho escucharte en ese momento, porque estabas cayendo en lo mismo del finado, porque ya tu discurso no estaba aportando soluciones al país sino mostrando una crítica burlesca (aunque no te faltara razón, pero te faltaba objetividad y asrtividad pues, esa clase de razonamientos se hace compartiendo con tus más cercanos, con gente de tu entera confianza; sobretodo porque en ese momento, ante el país, no se constituían en soluciones a la problemática pues, recalcar esa realidad más que obvia no estaba aportando nada nuevo), y me entristeció ver como mermabas. En tus redes sociales te leía mucho; ahora, eventualmente te leo y observo cierta dualidad en lo que escribes pues un día llamas a no marchar y al siguiente llamas a marchar pero no por lo mismo que llamó Leopoldo (¿..?) a quien por cierto considero deberías dar mucho más apoyo en estos momentos, aunque haya discrepancia en tu opinión hacia sus acciones que, sin ser muy erudito en materia política, de no haberse planteado y ejecutado, el escenario del atornillamiento gubernamental de los Castro a través de la pantalla de Maduro y el totalitarismo diabólico de Diosdado, seguiría igual y hasta mucho peor de lo que ya está. Y hago una importantísima salvedad al respecto: es muy lamentable todos los hechos acaecidos, es demasiado triste lo que está pasando en el país, pero es innegable que todo este devenir develó la cara de dictadura en la que vivimos; bien dice mi papá “hija de todo lo malo siempre hay que buscar un lado bueno”. Ahora bien Henrique, con todo respeto y comprendiendo tu sapiencia en el tema, me permito preguntarte ¿en cual parte de la historia política una dictadura salió por las vías democráticas y pacíficas? Yo de política no sé, por eso me atrevo a preguntarlo…

Volviendo al tema de las redes sociales, en lo que escribes o escriben tus Community Managers –previa autorización tuya y de tu equipo de redactores y estrategas en Marketing Digital–, debo decir, hay mensajes muy “guabinosos” que han despertado cierto hastío de la gente al leerte, tanto así que he visto muchos comentarios (en Twitter sobretodo) que claramente expresan su preferencia por no leerte más (he de confesarme, a veces incluyéndome), y eso me lamenta mucho pues trabajo con redes sociales y conozco el impacto que a través de éstas se puede tener en la transmisión de una idea. Vuelvo al ejemplo de mercadeo que desde mi óptica aplica para tu posición política; desde mi humilde y hasta probablemente errada perspectiva, me pesa que por todo eso ya no te pueda ver como presidente pues, pienso que ser asertivo es saber ajustarse a los tiempos. Admiro, valoro, reconozco y respeto tu trabajo; sin embargo, ya te leo y siento reiteración del mensaje con ausencia de propuestas y soluciones; la MUD te enMUDeció, es como si en cierto modo te hubieran apagado la chispa (visión internacional por cierto, no meramente mía), y con este hecho también corrió cual pólvora los rumores de una MUD muda, de intereses solapados, una MUD que fue vista con ojos de asombro al ordenar a la gente replegarse, cuya razón certera se ignora pero de la cual, se especula muchísimo. Hoy día soy de las que afirma que tu liderazgo no se puede negar, y quien lo haga, cae en radicalismos absurdos, de los que ya estamos hastiados, porque si con algo debemos ser radicales es con ser íntegros. Un líder motiva e inspira, tú lo hiciste Henrique, decir otra cosa es pretender tapar el sol con un dedo… Sin embargo, me gustaría preguntarte si sabes qué es el kairos… Creo que sí debes saberlo pues lo nombras mucho. Es kairos el tiempo de DIOS para cada cosa; Él nos da las oportunidades y las herramientas, nosotros, con su guía, debemos discernir cuándo son los tiempos ajustados para aprovecharlas. Ojalá puedas develar ante el país qué fue lo que te hicieron para que lo que llamas madurez política te haya mermado tanto; ojalá puedas hacerlo para que a posteriori puedas formar parte del gabinete ministerial que se levante en una nueva Venezuela, pues como dije, es innegable tu labor por esta, nuestra tierra, nuestra patria (aunque le hayan desgastado tanto ese nombre por meros fines acomodaticios)…

Sea lo que sea que depare el futuro, sigue pidiendo a DIOS sabiduría y mantener vivo en ti el corazón del rey David; pídele que siga guiando tus pasos porque hace muchísima falta dirigentes políticos con conciencia espiritual de esa índole, para que la nueva generación de políticos que se levante no solo proclame, sino que viva en carne propia esa extinta pieza de museo que conocemos como INTEGRIDAD, a fin de que ya no sea ni extinta ni de museo, sino una cualidad firme, fácilmente perceptible y real en la gente, independientemente de sus estratos sociales. No desmayes Henrique, que los sueños no prescriben y si lo hacen es porque murió el soñador; pero eso sí, no desmayes en soñar con una Venezuela libre; sin obviar que para refrescarte políticamente debes reestructurar tus discursos, evaluarte desde tu yo más interno, ese que sólo puede hablarle a DIOS en su sitio más íntimo, porque la nueva Venezuela necesita innovación en propuestas e inmediatez en respuestas; y sobretodo, necesita imperiosamente mucha, muchísima coherencia entre dichos y hechos… Nuestros hijos necesitan más ejemplos de INTEGRIDAD y pasión por hacer lo bueno, lo agradable y lo perfecto a los ojos de DIOS; ejemplos que los inspiren, para así imitarlos, seguirlos y contagiarlos al resto. Nuestros hijos, los hijos de Venezuela, necesitan comprender que temer al Padre Celestial no es tenerle miedo, es respetar y vivir en carne propia sus principios, es saber que si algo está mal, no debemos hacerlo pues, si el de al lado no nos ve y pretendemos hacer creer que nadie nos vio, los ojos del Creador si nos observan con detalle, aunque estemos escondidos, pues Él todo lo sabe y de Él nadie se burla. Debemos crear conciencia con el ejemplo, comprender que nuestros actos pueden determinar dos cosas: consecuencias o recompensas. Hace falta, muchísima falta, ser practicantes cabales de la INTEGRIDAD para que a su vez y con el ejemplo, las generaciones futuras se contagien de esta gran verdad, la única que se puede constituir como el punto de partida de esta nueva patria, porque tanto caos y tanta calamidad reinante tiene que acabar; no puede, no debe quedar en vano la lucha de esos jóvenes caídos, o dicho sin eufemismos, los jóvenes asesinados por este régimen aborrecible que hoy oprime a Venezuela!

En definitiva, ¡no puede quedar en vano la lucha de Bolívar quien nos dio la independencia; muchísimo menos puede ser obviada la verdad absoluta en la que DIOS, a través de su hijo Jesucristo nos dio la libertad!

Henrique, en nombre del amor que sientes por esta nación, humildemente te invito a reflexionar con esta carta… Y a nuestra tierra le digo, RESISTE VENEZUELA… RESISTE…!

Firma: 

Madre y mujer venezolana, luchadora, 

Anhelante de una mejor Venezuela; 

Con ideales claramente definidos 

Y una convicción inquebrantable: 

sólo DIOS es el único camino

los principios NO son negociables!

 

No necesito agregar más nada, salvo que el tema político hace surgir nuestro lado pasional y controversial, cada cual defendiendo sus puntos de vista y sin poder hacer más nada que esto pues las armas y el poder están del lado incorrecto, y porque, queramos o no, los políticos de hoy más que políticos son politiqueros que alevosamente atropellan los recursos y derechos de este pobre país rico.

No le pidas peras al olmo

Este es un dicho viejísimo, pero siempre vigente. Y es que soy de la generación a la que le enseñaron, le inculcaron como un valor moral que la preparación académica era importante, que aportaba crecimiento como persona, que en lo profesional te abría un compás de oportunidades independientemente del ámbito en el que te desarrollaras y, que como decían los viejos “te ayudaban a ser alguien en la vida”… Pero ya va, ellos no sabrían afirmar esto si los metemos en el contexto venezolano para este siglo XXI. ¿Por qué? Simple: Venezuela es un país “rico de cuna” pero pobre como un burdel (y es que estamos como en uno de los que recrean en las películas, esos de mala muerte), aunque hayamos nacido en un territorio casi paradisíaco lleno de recursos para ser una gran potencia mundial…

En este país, mi país tu país, tal como lo dice la cantante María teresa Chacín en su tema “Mi País“, los ladrones ganan mucho más que un empleado con salario mínimo; los bachaqueros son los reyes de la mangüangüa (de las cosas fáciles, sin complicaciones ni dificultades, de las cosas papayitas o que se obtienen cual mango bajito…) porque no les falta nada y viven como reyes, andan en tremendas naves y se dan la vidaza haciendo negocios con el hambre del pueblo remarcando los precios hasta 10 veces más (o todas las que les plazca) de lo que “el gobiernucho” lo “REGULA”… Venezuela es el único país donde se trafica con alimentos: los contrabandos en boga para pasar la frontera Venezuela – Colombia ya no los hacen con droga, sino con margarina Mavesa, mayonesa, aceite comestible, leche en polvo y pare de contar. No conforme con esto, aquí el detrimento es tal, que a los ladrones los premian y a los justos los encarcelan (y para muestra un botón)… ¡Pero tenemos patria!

Al-RevésEste tema de Venezuela tiene tanta tela que cortar que, empiezo hablando de una cosa y me voy a otra, cual pelotica de ping-pong entre dos raquetas y una mesa en medio de dos que piden juego… Pero todo es parte del mismo combo, consecuencias nefastas de planes bien turbios que luego de 16 años están dando los resultados que hoy padecemos. Además, esta especie de vaivén temático recrea lo que bien defino en la cabecera de mi bio: soy muy pero muy humana y tengo a Venezuela en el des-pecho; una, porque no puedo cambiar lo que pasa, y dos, porque aquí las reglas del juego son como barro que fueron acumulando en el fondo de un barril con agua clara… Entonces pienso en la máxima que reza…

Toda regla tiene su excepción.

La verdad no sé quién haya dicho eso, pero definitivamente a los del gobierno venezolano les cae como anillo al dedo pues para ellos es muy fácil inventarse miles de reglas que varían tan seguido como cambiarse de ropa íntima –porque a ellos no es falta ni el jabón de baño, ni a sus cachifas el de lavar; los simples mortales aunque académicamente preparados, nos tenemos que bañar con shampoo hasta que se nos termine y no sepamos con que enjabonarnos cuando esto pase, porque éste también escasea, y ni hablar del suavizante para la ropa y el papel sanitario–. En fin, volviendo al tema de las reglas, aquí sólo aplican en quienes adversamos las políticas muy acertadas del gobierno venezolano… (¿acertadas? Si, leíste bien, ¡acertadas! Porque si en algo ha dado en el clavo este gobierno del intergaláctico –ahora en manos de “su hijo” político, la fachada bigotuda marioneta comunista– es en destruir la economía de una sociedad a la que en su gran mayoría, también le pudrieron el cerebro y las ganas de surgir por mérito y esfuerzo propio y no por “gratitudes” ante las migajas que a muchos les compraron las consciencias, caiga quien caiga, porque a veces los tienes más cerca de lo que realmente quisieras). Por allí leí esta frase:

…una sociedad no puede sostenerse sin reglas y las instituciones, con sus reglas, son los cimientos que la sostienen…

Entonces ¿cuáles reglas sostienen a esta sociedad? ¿cuáles instituciones funcionan aquí? ¡Ninguna! Por eso estamos como estamos. Cuando las reglas son impuestas por una manada de delincuentes (los de hoy son de cuello rojo), los poderes de un país son secuestrados, la creatividad del venezolano se traduce en viveza criolla (no les importa más que su bienestar y los demás que se jod…), los medios de comunicación son censurados y hay caos por donde quiera que miremos.

Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo 

(1ª Corintios 11:3)

En Venezuela hay ceguera crónica espiritual para entender semejante verdad. ¡Hay un cáncer moral completamente terminal! Pocos logran comprender la relevancia de tener a Cristo como soberano universal. Si Cristo fuera la cabeza de los gobiernos del mundo otro gallo cantaría… Los gobernantes fuesen íntegros servidores del pueblo, serían ejemplos de consolidación familiar para que 1ª Corintios 11:3 se cumpliera a cabalidad; no tendríamos que preguntarnos

QuienViveEsDIOS

Puedes poner en el apellido pintado de rojo a cualquiera de los gobernantes que se te venga a la mente, si conoces sistemas de gobierno nefastos… A la mía vinieron como cinco, pero ese ejercicio te lo dejo a ti.

El mensaje de esta imagen es elemental, no se necesita ser un erudito ni de la Biblia ni de la vida. No presumo de ser más inteligente que nadie… Sin embargo siempre procuro preparame, documentarme, y esto me ayuda a ver claramente cuando pretenden meterme “gato por liebre” y eso es lo que este gobierno ha venido haciendo con los más débiles de mente, con los de intelecto perezoso; eso es lo que como nación nos tiene así, considerando la cantidad que de estos estamos rodeados…

Si no quieres que te cosan a mentiras, que te caigan a muela, hay un remedio: lee… Indaga, investiga, documéntate; y si además escudriñas La BIBLIA, pues mucho mejor, porque notarás que es nuestra constitución terrenal, el libro que encierra la verdad de las verdades; el que nos hace comprender que sin la palabra de Dios, somos realmente nada. Probablemente estés pensando que para Dios todos somos iguales, y es cierto, pero no podemos olvidad que cada uno tiene un rol que cumplir según los dones y talentos que haya recibido por gracia. No sé si este de escribir sea el mío, de lo que sí estoy segura es que, además de admitir que en este espacio puedo drenar escribiendo, procuro guardar los preceptos que Dios me ha enseñado por temor a Él (no miedo; no son lo mismo) y por mostrarle a mi hijo de la mejor manera posible (aunque como humana no infalible) que esos preceptos me seguirán enseñando hasta el día de mi último suspiro.

Entonces gobiernucho… No le pidas peras al olmo si esperas que yo, Elayza Zárraga Medina, no busque prepararme para ser mejor en lo personal y en lo profesional porque, aunque un bachaquero o un ladrón gane más que yo, mi preparación cultural y las enseñanzas espirituales respecto a éstos, son el equivalente a la luz en medio de las tinieblas: no se puede estar en ambas porque la una desaparece a la otra.

Hace tiempo decidí de cuál lado quiero estarY tú, ¿ya decidiste? o ¿hay algo que te tiene entretenidamente enchufad@ a una realidad individualista?

Anhelo despedirme

Para nadie es un secreto que Venezuela se ha convertido en el más grande exportador de venezolanos: estamos regados, andamos muy dispersos por la geografía mundial. Países como USA, Panamá, Canadá, Australia, Londres, Ámsterdam, Chile, Argentina, Costa Rica y muchísimos más, tienen algún portador del tricolor siete-estrellado, hoy con 8 estrellas gracias al afán que un caudillo ególatra tuvo por hacer historia. Todos estos cientos o miles de hermanos venezolanos auto-exiliados se fueron con la conciencia plena que a donde iban no pueden –o no deben– andar con juegos ni perdedera de tiempo (por lo menos los que son hombres y mujeres de buena voluntad), y un corazón que dejaron arraigado de este lado del planeta porque tuvieron que dejar atrás vínculos afectivos para aventurarse a la apertura de oportunidades que acá nos quitaron, opciones que a quemarropa nos matan, segundo a segundo. El éxodo del venezolano es ya casi un asunto tan común como la abrumadora escasez de este pobre país rico; emigrar se nos ha vuelto tan frecuente y tan urgente como huir súbitamente de las garras de un delincuente.

Las despedidas son el pan nuestro de cada día… Solemos escuchar en cualquier reunión, cola bancaria o filas de las que tanto se forman en cualquier parte del país “se fue fulano, se va sutano; mengano anda buscando boletos aéreos como loco, perencejo ya tiene 5 años fuera, ¿no sabías?…”; esas frases son tan reiterativas que ya parecen reproductor con auto-play indefinido, y cuando las oímos consistentemente muchos nos preguntamos ¿cuando es que me podré ir yo de esta caimanera de patria?, y no porque el país no sirva; es que los que deberían servir, no sirven y se sirven ambiciosa y despiadadamente de esta patria sin mostrar un ápice de culpabilidad por dejarla hecha harapos.

Anhelo despedirme no sólo comunica lo obvio: aquello en lo que hemos convertido el grueso de nuestras conversaciones, esto a lo que nos enfrentamos en el cotidiano por tantos que se nos han mudado de nación y por aquellos que aún estamos aquí, no precisamente por valientes sino por resilientes y, seamos honestos, porque la resiliencia activada que nos brilla radica en esta verdad: la gran mayoría estamos sin recursos para poder largarnos de aquí.

Anhelo despedirme, más de dos simples palabras que esbozan la realidad de muchos profesionales preparados, con ansias de echar pa’lante y talento pa’tirar pal’techo, porque en Venezuela estamos full de gente con este perfil. Yo por mi parte deseo (y no voy a cantar el popular cumpleaños feliz aunque así lo parezca), despedir unas cuantas cosas de mi vida y del último respiro de este país… Anhelo despedirme de todo aquello que como ciudadana de una nación usada y convenientemente olvidada por los países que le han extraído la sangre en el mejor estilo de las sanguijuelas más potentes, hoy día se ha vuelto colonia del tercermundismo cubano. Y ojo, no tengo nada en contra de Cuba o de sus habitantes a los que, por más de medio siglo en su mayoría han recibido un maquiavélico lavado de cerebro; lo que detesto es el servilismo que ante ella le impuso el intergaláctico a Venezuela, ese si que es parte de su fatuo legado.

Y volviendo al tema de la isla en cuestión, un país comunista con una de las miserias gubernamentales más deplorables en la historia mundial, un fragmento de tierra caribeña que mediante un par de blasfemos hermanos gobernantes repulsivos, acabaron cual plaga con todos los recursos de ese país y de todo el que se le antojó, como un magnate despiadado y sin principios que aún teniendo esposa, sale a un burdel para despilfarrar lo que debería invertir en su hogar y salir a servirse de…. bueno, lo obvio… Y como al régimen castro-comunista la geografía, economía, política y todos los etcéteras de Cuba no les bastaron; cual vampiros insaciables en su enfermiza sed de poder, van por más y más y más, repitiendo el repudiable esquema en un país no se cuántas veces más grande que el de la rúbrica castro-comunista; es decir, este país grande donde nací, mi bella, maltratada, repudiada, confinada al destierro por las horrendas alianzas con países terroristas y comunistas; esta, nuestra patria insegura, una vejada Venezuela, nación ubicada al norte del sur.

Entonces, como decimos aquí, no sólo me provoca coger palco (pal-co, palabra que une “para” y “coño” –con el perdón de lo criollísimo del término–) o sea, irme del país a uno donde si pueda crecer personal y profesionalmente para bien ayudar a los míos, sino que anhelo despedirme de tanta avaricia reinante, de la aberrante impunidad, de la egolatría agobiante, del detrimento avasallante, de esta pata de elefante que me inmoviliza y no encuentro cómo quitar de mi cabeza por más que obedezca las leyes divinas… ¡Y es que sé que DIOS no me hizo conformista! Anhelo despedirme de tanto celo obsesivo que tienen aquellos que por mera terquedad inagotable prefieren obviar su rol verdadero, porque como gobernantes deberían ser servidores públicos a los miembros de la sociedad que presiden y no pretender ser los “héroes” dando migajas luego de quedarse las más grandes tajadas y encima de todo, como guinda de un pastel llamado cinismo, exigirle al pueblo gratitud por esas migajas que dan con gran mezquindad.

Quisiera cerrar mis ojos y estar segura que al abrirlos cuento con un país seguro, uno donde mis padres puedan pasar el resto de sus existencias en un sistema que les asegure la vida, que les provea de recursos para estar tranquilos; un país donde mi hijo pueda crecer y desarrollarse libremente, uno donde salgamos a la calle sin la paranoia que a diario sentimos porque nos pueden robar hasta el derecho a respirar, uno donde haya producción nacional porque se aprovechan óptimamente los recursos, uno donde no se tenga que hacer largas filas o colas para comprar alimentos, uno del que no me quiera ir, un país donde NO tengamos que decir “ay bueno, por lo menos gracias a DIOS no fue a mayores” y no porque DIOS no merezca gratitud, es que la merece tanto que debería ser sólo para Él, porque es a Él a quien debemos dar gracias por vivir, NO a un desgraciado malandro que “nos perdonó la vida” luego de despojarnos de aquello que nos costó años de esfuerzo, sacrificio, trabajo honesto y sudor de frente. A fin de cuentas el único que tiene el derecho de dar y quitar la vida es el mismo DIOS… Y antes que me salga un cristianoide (tal como los llama Dante Gebel) de esos que siempre salen bajo las piedras, si, es cierto, DIOS pone y quita reyes, tal como lo establece su palabra en Romanos 13, versículos 1 y 2:

Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.

No obstante –y esta parte me termina de fascinar porque estos cristianoides a los que me refiero acá muchas veces como que se les olvida–, la palabra no termina allí… En los siguientes versículos, Romanos 13:3-5 establece algo MUY pero muy cierto, y es que no puede ser de otro modo porque viene de un DIOS cuya palabra es espada de doble filo:

Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo. Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia.

Pero y ¿qué pasa si el servidor es malo, si no sirve a Dios sino a su propia voluntad avariciosa? ¿Igual le debo obedecer a un abusivo violador de derechos?… Acá el tema es entonces de “la conciencia”… (¿cómo escribo y describo este suspiro que me brota al decir “la conciencia”?)… Porque ya esta es casi una extinta pieza de museo, un músculo atrofiado en el país rey de la viveza criolla pero estas dos palabritas tienen mucha tela que cortar para explayarme ahorita en ellas.

Si en algo estoy clara es que Venezuela necesita darle durísimo al botón de RESET y que el único que puede arreglar semejante desastre es el DIOS de los Ejércitos, el León de la Tribu de Judá… No es cosa fácil ajustarse a estos tiempos que atravesamos, pero debemos estar claros que andar declarando cual loros la teoría de la prosperidad y la ley de atracción proclamada por “El Secreto”, no es la solución. Necesitamos pedirle a DIOS discernimiento y sabiduría para entender los tiempos de tribulación que hoy vivimos y que, sin ser profeta del desastre, vienen mucho más duros (si no me creen, lean la Biblia…) Clama a DIOS por tu familia, por ti y por todos los que puedas, hazlo ahorita, aún hay tiempo (pero no mucho) de ir hacia donde DIOS nos quiere llevar…

Entonces, ¿sabiendo una verdad tan grande te quedarás de brazos cruzados? Creo que nada es mejor que conocer la verdad y saber cuándo te quieren coser a mentiras para alejarte o tomar las medidas que tengas que tomar.

SiLoConoces

Desde la fe…

Desde la fe

Sabes que una conversación es edificante cuando de ella extraes frases provechosas para el común, frases que por ello te resuenan en la memoria una vez que haces el balance de tu día…

Ayer estuve en el #Rodaje de @karenmartello y su nuevo tema promocional #BésameAsí. Me encontré con mucha gente trabajadora y con el emprendimiento entre ceja y ceja, gente con ganas hasta más no poder de hacer las cosas más allá de bien, más bien con toda la excelencia de quien ama apasionadamente su labor. Me encontré con varios cantantes, entre ellos estaba @nelsonarrieta7 quien junto a @liuprieto y otra chica cuyo nombre en este momento no recuerdo, nos adentramos en la conversación más típica y actual en estos tiempos de la era nacional: el contexto socio-político de Venezuela; un tema que ya es más de costumbre para estos días en cualquier reunión venezolana, indistintamente del motivo e incluso de la tolda política.

En la conversa admití de modo muy franco y sin el más mínimo menoscabo de su naturaleza reveladora, que hace algunos años (cuando se podía salir y entrar libremente en el territorio nacional, bien porque había más holgura económica y el complot gubernamental hacia las líneas aéreas no era una realidad) yo era de las que decía que, quienes se tenían que ir del país eran los malechores que destrozaban esta patria tan rica en recursos para ser una gran potencia; sin embargo, como todo en esta vida es cambiante, lamentablemente hoy soy parte de los desesperanzados, de los ansiosos por salir de este “nuevo y revolucionario” pobre país rico, de los conscientes que “a mayor preparación, menores posibilidades nos dan en esta tierra que propagandísticamente es proclamada a nivel internacional como VENEZUELA AHORA ES DE TODOS”… Sin embargo y para destintar un poco del color político que esto ya está tomando pues para nadie es un secreto lo teñida que tenemos hasta el alma con todo lo que pasa –y no pasa– en este país suramericano, retomo el timón del sensible tema para conducirlo y darle el norte que realmente quiero expresar en estas líneas…

De Nelson surgió una frase que él mismo quizá ignora el impacto que DIOS quiso causara en mí… “y desde la fe Sigo Esperando por una Venezuela Libre“, una frase tan llena de verdad, pero a la vez tan reveladora respecto a la naturaleza humana… ¿Por qué? Pues porque la “esperanza” humana NO es igual a la “fe” que DIOS quiere ver en cada uno de nosotros… La esperanza humana está basada en la expectativa de lo que, desde los buenos principios y valores deberían hacer los demás, supeditados por supuesto a la decepción porque hemos puesto nuestra confianza en el hombre; la fe es tan distante de ello que la misma Biblia la expone como “la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1), o sea que para los humanos es algo sin explicación natural: se tiene según la medida que nosotros mismos permitamos desarrollarla, aún sin poder explicarla porque no se tiene en alguien natural o humano, sino en alguien sobrenatural y divino. Y aunque a muchos nos toque como le tocó a Bart Simpson con sus muchas tareas en el pizarrón, igual que el niño amarillo de Matt Groening nos sale repetir está frase, sobretodo si nos sentimos claustrofóbicos por los obstáculos que todos conocemos hoy existen en Venezuela para poder tomar la decisión de emigrar…

Tenemos que repetir tanto “y desde la fe Sigo Esperando por una Venezuela Libre“, hasta que incluso, la hagamos canción… Hasta que se vuelva una realidad desde el fondo de cada corazón. #NoEsFácil pero, en realidad ¿quién dijo que las pruebas lo eran? Si fuesen fáciles no nos permitirían crecer.