yoinmigrante

Venezuela, la del tricolor y paisajes inigualables, la de ubicación geográfica privilegiada, la de tierras promisorias para muchos, la de frutas exóticas, la de comida exquisita, la de mezclas étnicas con resultados genéticos maravillosos, solía ser hasta hace un mes y medio, la nación donde vivía y residía, esa donde por varios años me repetí (quizá negándome a asumir la realidad) que si los representantes de gobiernos eran los que hacían mal, eran ellos los que debían salir cual corcho de limonada, pero bien hay un dicho que expresa “una cosa piensa el burro y otra el que lo arrea” porque hace 6 semanas pasé de ser emigrante a convertirme en una inmigrante venezolana más de los muchos que llegan a Panamá.

#ELA_PTY15 #GraciasSeñor

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Hoy el norte del sur es el país que se convirtió en el mayor exportador de venezolanos dadas las causas económicas, sociales y políticas que obligan a la gente de mi país natal a buscar nuevos horizontes y establecerse en otro paísregión, dejando atrás seres queridos y teniendo muchas veces el corazón partido a causa de ello… Como leí por allí, irse del país por las causas mencionadas es como divorciarse estando enamorados.

Intentando soslayar esta mezcla de tantos sentimientos por lo que pasa y no debe pasar en mi país, y por lo que no pasa y debería pasar, hoy me encuentro en la multitud de mis pensamientos con DIOS de un lado y el inevitable afán del otro, meditando en varias cosas que necesité drenar en esta especie de grito silencioso que dadas las varias experiencias en esta casa ajena, resuena sin parar en mi cabeza y que se compone de estas dos grandes cavilaciones:

  1. el venezolano no está acostumbrado a ser inmigrante, por el contrario, durante décadas fuimos casa de muchos extranjeros que llegaron a nuestra tierra buscando oportunidades, pero esto no debe ser justificación para cosas mal hechas.
  2. todo cambia, y es por eso que ahora los venezolanos somos los que corremos a otros horizontes buscando lo que en nuestro país no tenemos: seguridad, abastecimiento, estabilidad, oportunidades, y un millón de etcéteras que la bolita del mundo conoce pero los caretablas del gabinete boliburgués torean porque no están dispuestos a soltar la gallinita de los huevos de oro tan fácil.

Estos grandes aspectos desencadenan otras cosillas… Cuando llegué a Panamá reventó un acontecimiento por causa de una venezolana que despotricó del pueblo panameño a través de sus redes sociales, lo cual me pareció bastante deplorable considerando que a raíz de su imprudencia irrespetó a una nación completa. Ningún hecho al que ella haya estado expuesta (por grave que sea) le da el derecho de expresarse en los medios digitales del modo que lo hizo. Esto se convirtió en noticia y la señora en cuestión, una ejecutiva bancaria (que de ipsofacto perdió una gran oportunidad laboral) cuyo esposo era chef en un restaurante de Ciudad de Panamá, fueron deportados y tuvieron que abandonar el país de inmediato. A los días, los panameños expresaron con todo el derecho de estar en su país, el repudio a esta gente, lo cual me corroboró lo que de oídas sabía: el sentido de pertenencia del panameño es admirable y totalmente plausible, algo de lo cual carecemos los venezolanos (si no fuese así, la bota cubana no habría ganado tanto territorio y abusado los bienes de Venezuela), así como también hay gente de nuestra tierra que tiene carestía de la ética y más adelante les cuento por qué.

Por obvias razones, un inmigrante se abre paso siendo punta de lanza para los suyos, y en la búsqueda de empleo para subsistir se consigue de todo… emocionada, hace pocas semanas fui a una entrevista en la que solicitaban diseñadores gráficos. Había sido preseleccionada entre 80 personas, luego entre 40 por lo que me enviaron un cuestionario vía email, y posteriormente me contactaron de nuevo vía telefónica para pedirme que me presentara en el lugar donde entrevistaban. Resulta que el dueño de la revista en cuestión es un venezolano que buscaba personal capacitado para su revista y luego de exponer la trayectoria de sus ediciones, les pide a los entrevistados “presentar una pequeña prueba”: REDISEÑAR LA REVISTA enviándome el editable para que se lo devolviera también en editable… Con la diplomacia a todo lo que da, y la buena educación que para ser una dama me inculcaron mis padres, le pregunté que si no le parecía un tanto osado pedirle una prueba de diseño de tal magnitud a un diseñador cuyo currículum tenía un portafolio de trabajo incluido. Creo que se avergonzó un poco –pero sólo por fracciones de segundo– y me dijo que sólo rediseñara lo que consideraba pudiera ser mejorado, pero que “mientras más diseñara, más podía ver mi estilo de trabajo”. No es necesario contarles cómo esta mente que no cesa de pensar, venía en camino de regreso a donde resido, meditando sobre la ética, la empatía, la decencia, la consideración y el respeto que como venezolanos hemos perdido y viendo sin remedio a un ejemplo causal de tal situación mientras más recordaba la desfachatez que había visto.

Cerré la página y seguí buscando… Hoy llamé a una señora que solicitaba un diseñador gráfico quien me dijo que había recibido mi resumen curricular y que me iba a enviar una propuesta a mi correo: mudarme al interior de Panamá a cambio de comida y techo si le diseñaba su proyecto (web y editorial). Gracias a DIOS hoy no me dio ratón patriótico y con mucha decencia le respondí que me inquietaba un poco que siendo empresaria no manejara capital y, aunque el proyecto tuviera la excelente prospección que me pintó, SIEMPRE se deben evaluar los aspectos inherentes al FODA, porque ningún proyecto por bueno que sea, es infalible; y que además había un aspecto sumamente importante para mí, una cuestión de valores que le atesoro muchísimo: cada obrero es digno de su salario, y que en efecto, estoy interesada en laborar, pero con remuneración de por medio y no con intercambio pues de hecho me vine de Venezuela dado que allá el trueque se estaba haciendo muy común, y realmente soy una profesional progresista.

Es de suma preocupación para mí que hayan varios venezolanos que apelando por la necesidad de sus paisanos, hagan este tipo de propuestas desesperadas que lejos de mostrar empatía verdadera, preocupan mucho a los que venimos con ganas de surgir y hacer las cosas bien hechas para rescatar el nombre de nuestro país e idiosincrasia, que tan golpeada ya está por la situación que nos obligó a emigrar y por gente que lastimosamente no está dando buenos pasos, por ende, no nos está dejando bien posicionados ante el pueblo panameño, en este caso. Esto es algo elemental: Si nosotros no nos amarnos como hermanos, NADIE podrá hacerlo por nosotros.
El sentido común que a muchos les parece el menos común de los sentidos, me lleva a plantear esta situación: si alguien ajeno a tu casa llega y viene acompañado de un familiar suyo al que quiere humillar irrespetando tu hogar y ventilando cosas que no tienen que ver contigo, ¿te gustaría presenciar esto sin decir nada?
De veras ya es imperioso que los venezolanos realmente ayuden a sus hermanos venezolanos, pero de verdaaaaaad! sin traernos los vicios de allá, sin ponerle zancadillas o dando puñaladas traperas al otro para resaltar; en fin, emprendiendo con ética y verdad. Si como pueblo no nos respetamos entre nosotros mismos, nadie afuera nos respetará…
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Un comentario en “yoinmigrante

  1. Amiguita lo que te puedo decir es que abrirse camino en tierras lejanas y sin papeles en regla no es nada fácil lo sé porque soy hija de imigrante y ahora soy madre de emigrante y en el caso de mi padre tenía el idioma en contra y siendo ingeniero tuvo que trabajar como obrero en construcción hasta que con paciencia y tenacidad pudo prosperar y crecer y obtener un sitio en este País que por demás amó como propio y la historia de mi hija pues tu la conoces porque es tu amiga , aún esta buscando su sitio en ese País que le ha abierto los brazos y donde ella trabaja aprovechando esa oportunidad .
    No es fácil Elayza y debes tener mucha paciencia .
    Ojalá logres lo que con tanta ilusion buscas y que Dios guíe tus pasos.
    No es lo mismo estar en casa y los venezolanos que allá están también andan buscando su sitio y lugar.
    Un abrazo desde la distancia

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