Carta NO olvidada

Hace un par de semanas visité a una amiga que tenía muchos años sin ver y entre tanta actualización de vida salió a colación el tema de mayor conversación en esta era de tanto Socialismo del Siglo 21 y sus “inesperados” giros en Venezuela… Ella trabajó en el comando de Campaña de Henrique Capriles Radonski y mientras yo le leía las líneas de una carta abierta que le redacté a este admirado caballero el pasado mes de marzo, vi en ella un encuentro de sentimientos contrastantes. Pero mejor la dejo a ustedes para que cada cual tenga su perspectiva luego de leerla… Y dice así:

Estimado Henrique:

Mediante esta misiva me permito saludarte y tratarte de tú… Sin el epíteto del “flaco” ni el formalismo de tu apellido, sino como quien le habla a un conocido cercano. Creo ser la voz de muchos con lo que habré de escribir, que, ojalá Dios permita puedas leer en algún momento como espero hayas leído aquellos 2 libros de Myles Monroe (autor de infinidad de libros de Liderazgo y asesor de importantes políticos a nivel mundial) que te regalé en tu campaña, en las concentraciones llevadas a cabo en Maracaibo. Admiro el trabajo que hiciste pues en su momento despertaste una chispa de esperanza que se había quedado dormida no por casualidad, sino por la causalidad escandalosa de un sistema político cuyos tentáculos han perseguido a esta nación desde hace muchas décadas y que a través del finado pudo acercarse más que nunca a nuestro país, dividiéndolo, fragmentándolo y causando los estragos que ya conocemos como el “legado del gigante” ególatra.

Cuando la campaña “Hay Un Camino” estaba en su boom, desde el balcón de la emisora radiofónica en la cual trabajaba vi pasar un “autobús del progreso” que, sin pena ni gloria dejaba sonar uno de los jingles propios de la campaña e iba rodeado de gente con pitos y pancartas fuera y dentro de sí. Allí mismo supe que no te nombrarían presidente, no por ser adivina, tampoco porque sea parte del cogollo que sabemos es el CNE, sino porque en la gente vi lo mismo que veía en el furor desatado cuando el caudillo se lanzaba: el propio encandilamiento de quien queda flechado por alguien: ilusión, enamoramiento y apasionamiento que produce endorfinas; ese status que tiende a idealizar, que puede obcecar hasta al ser de más equidad en su haber. Siempre te apoyé Henrique, sin embargo, desde siempre entendí que la lucha en nuestra Venezuela tiene dos caudales profundísimos: el cultural y el espiritual. Cultural porque la gente no ha comprendido que no se trata de ser chavista, ni madurista, ni caprilista, ni siquiera leopoldista con todo lo que sus ímpetus han logrado a la fecha; aquí el asunto es cómo hacerle entender a un pueblo que la lucha empieza por cada cual, por ese que miramos al espejo cada mañana, ese que debe dejar de sentirse parte de un PUEBLO para ser miembro de una CIUDADANÍA; pero ojo, dejar de ser pueblo para llegar a ser sociedad implica un gran esfuerzo que muchos no están dispuestos a pagar, esto es realizar muchas instrospecciones y rectificaciones individuales a fin de lograr convicciones comunes que a futuro se constituyan y erijan en pro de la sociedad. Lastimosamente, somos un PUEBLO acostumbrado a que hagan las cosas por uno, un pueblo acostumbrado a celebrar la viveza criolla, un pueblo acostumbrado desde la niñez, a estudiar para luego ser empleados, NO a prepararnos para ser empleadores y generadores de progreso, un pueblo negado a entender que en cada uno de nosotros palpita un líder y existe un gran potencial de avance… El problema aquí es, tanto de forma como de fondo (ahincándose en el fondo, mucho más que en la forma); y esto, lastimosamente no se arregla de la noche a la mañana ni con la salida (tan anhelada por mí y por muchos) del títere de Maduro, lacayo del Castro-comunismo y juguetico del diablo de Diosdado; no hay, no existe fuerza humana capaz de arreglar este desastre por sus propios medios o fuerzas, y acá viene el segundo ámbito de la lucha: lo espiritual. El caudal del tema espiritual es mucho más profundo, y de tan extenso que es, prefiero resumirlo en el incumplimiento de los dos grandes mandamientos divinos que, de cumplirlos, el vuelco que daría no sólo Venezuela, sino la humanidad, sería casi “edénico”. La realidad es que el común en Venezuela NO ama a DIOS por sobre todas las cosas ni a su prójimo como a sí mismo, y es por eso que hoy vemos lo que vemos. La batalla campal que se ha desarrollado desde el 12F no es más que la materialización de la guerra espiritual que desde hace 15 años se ha desatado en esta tierra y cuyo remedio está en cumplir cabalmente esos dos grandes mandamientos. El día en el que la idolatría desaparezca de Venezuela y la gente entienda que sólo acudiendo a DIOS podremos salir adelante, las cosas cambiarán, porque cualquier cosa, persona, imagen o ideología que el venezolano ponga por encima de DIOS será considerada por Él como un “dios” falso, como un ídolo banal, y DIOS es celoso de su novia (la iglesia, que vale destacar, no es el recinto o la infraestructura como tal, sino este pueblo al cual ama demasiado -tanto que dio a su hijo unigénito a morir por esta tierra y por toda la humanidad-, aunque muchas veces por conveniencia o tal vez ceguera, prefiramos culparlo por las consecuencias de nuestros propios errores, olvidando por desconocimiento u omisión que, el asunto no es orar hasta que Dios nos escuche, sino orar hasta que nosotros podamos escucharlo a Él).

Quiero volver a ti Henrique, al punto admirable de tu pasado desempeño que por muchos ha sido juzgado pues, lamentablemente ofreciste hasta tu vida para demostrar que habías sido robado en tu cargo como Presidente de esta maltratada República. Un día se te veía decidido, al otro, no tanto; la gente estaba dispuesta a salir a las calles a reclamar tus votos porque nos sentíamos y nos sabíamos estafados; corrió fuertemente un rumor que desde Miami, un grupo importante de venezolanos apoyaba un movimiento incipiente que estaba resteado por batallar lo que nos pertenecía, es decir, tu presidencia; y ¿qué hizo la MUD? Ordenó NO salir, quedarse en sus casas para evitar derramamiento de sangre y “proteger” a la nación… pero ¿protegerla de qué o a costa de qué? ¿De una hecatombe socio-política? ¡No sucedió tal protección, y a las pruebas nos remitimos! ¿Protegerla de una crisis económica con el crudo valorado como nunca antes en nuestro país? ¡Tampoco sucedió pues es obvio que la impunidad es como ERA el pan caliente a las 6AM en las panaderías, antes de la abrumadora escasez! Mi estimado, postergar un problema no lo desaparece, por el contrario, lo agudiza. Eres un hombre culto, preparado e inteligente, y a evaluar por lo que he visto en ti, también te percibo como sabio (marcando distancias entre inteligencia y sabiduría, que en definitiva, no son lo mismo). Digo esto para explicar mi siguiente punto en el cual voy a ponerte un ejemplo de mercadeo: un producto sale al mercado y está en su apogeo, llega a su clímax y luego merma o disminuye su éxito (dependiendo de muchos factores -competencia, efectividad, economía, etc., factores que, en este momento no vienen al caso-). En una alocución que hiciste (no recuerdo si fue en una rueda de prensa o entrevista) hablabas de lo mucho que al gobierno le gustaba el imperio, que ibas a viajar para allá y les traerías cosas de las que mucho critican y tanto les gustan, pero “eso sí” -advertías- “autoricen la entrada de todos esos regalitos que les voy a traer en la aduana…” palabras que fueron acompañadas por todo lo demás que dijiste pero que, hasta allí pude oír. Lamenté mucho escucharte en ese momento, porque estabas cayendo en lo mismo del finado, porque ya tu discurso no estaba aportando soluciones al país sino mostrando una crítica burlesca (aunque no te faltara razón, pero te faltaba objetividad y asrtividad pues, esa clase de razonamientos se hace compartiendo con tus más cercanos, con gente de tu entera confianza; sobretodo porque en ese momento, ante el país, no se constituían en soluciones a la problemática pues, recalcar esa realidad más que obvia no estaba aportando nada nuevo), y me entristeció ver como mermabas. En tus redes sociales te leía mucho; ahora, eventualmente te leo y observo cierta dualidad en lo que escribes pues un día llamas a no marchar y al siguiente llamas a marchar pero no por lo mismo que llamó Leopoldo (¿..?) a quien por cierto considero deberías dar mucho más apoyo en estos momentos, aunque haya discrepancia en tu opinión hacia sus acciones que, sin ser muy erudito en materia política, de no haberse planteado y ejecutado, el escenario del atornillamiento gubernamental de los Castro a través de la pantalla de Maduro y el totalitarismo diabólico de Diosdado, seguiría igual y hasta mucho peor de lo que ya está. Y hago una importantísima salvedad al respecto: es muy lamentable todos los hechos acaecidos, es demasiado triste lo que está pasando en el país, pero es innegable que todo este devenir develó la cara de dictadura en la que vivimos; bien dice mi papá “hija de todo lo malo siempre hay que buscar un lado bueno”. Ahora bien Henrique, con todo respeto y comprendiendo tu sapiencia en el tema, me permito preguntarte ¿en cual parte de la historia política una dictadura salió por las vías democráticas y pacíficas? Yo de política no sé, por eso me atrevo a preguntarlo…

Volviendo al tema de las redes sociales, en lo que escribes o escriben tus Community Managers –previa autorización tuya y de tu equipo de redactores y estrategas en Marketing Digital–, debo decir, hay mensajes muy “guabinosos” que han despertado cierto hastío de la gente al leerte, tanto así que he visto muchos comentarios (en Twitter sobretodo) que claramente expresan su preferencia por no leerte más (he de confesarme, a veces incluyéndome), y eso me lamenta mucho pues trabajo con redes sociales y conozco el impacto que a través de éstas se puede tener en la transmisión de una idea. Vuelvo al ejemplo de mercadeo que desde mi óptica aplica para tu posición política; desde mi humilde y hasta probablemente errada perspectiva, me pesa que por todo eso ya no te pueda ver como presidente pues, pienso que ser asertivo es saber ajustarse a los tiempos. Admiro, valoro, reconozco y respeto tu trabajo; sin embargo, ya te leo y siento reiteración del mensaje con ausencia de propuestas y soluciones; la MUD te enMUDeció, es como si en cierto modo te hubieran apagado la chispa (visión internacional por cierto, no meramente mía), y con este hecho también corrió cual pólvora los rumores de una MUD muda, de intereses solapados, una MUD que fue vista con ojos de asombro al ordenar a la gente replegarse, cuya razón certera se ignora pero de la cual, se especula muchísimo. Hoy día soy de las que afirma que tu liderazgo no se puede negar, y quien lo haga, cae en radicalismos absurdos, de los que ya estamos hastiados, porque si con algo debemos ser radicales es con ser íntegros. Un líder motiva e inspira, tú lo hiciste Henrique, decir otra cosa es pretender tapar el sol con un dedo… Sin embargo, me gustaría preguntarte si sabes qué es el kairos… Creo que sí debes saberlo pues lo nombras mucho. Es kairos el tiempo de DIOS para cada cosa; Él nos da las oportunidades y las herramientas, nosotros, con su guía, debemos discernir cuándo son los tiempos ajustados para aprovecharlas. Ojalá puedas develar ante el país qué fue lo que te hicieron para que lo que llamas madurez política te haya mermado tanto; ojalá puedas hacerlo para que a posteriori puedas formar parte del gabinete ministerial que se levante en una nueva Venezuela, pues como dije, es innegable tu labor por esta, nuestra tierra, nuestra patria (aunque le hayan desgastado tanto ese nombre por meros fines acomodaticios)…

Sea lo que sea que depare el futuro, sigue pidiendo a DIOS sabiduría y mantener vivo en ti el corazón del rey David; pídele que siga guiando tus pasos porque hace muchísima falta dirigentes políticos con conciencia espiritual de esa índole, para que la nueva generación de políticos que se levante no solo proclame, sino que viva en carne propia esa extinta pieza de museo que conocemos como INTEGRIDAD, a fin de que ya no sea ni extinta ni de museo, sino una cualidad firme, fácilmente perceptible y real en la gente, independientemente de sus estratos sociales. No desmayes Henrique, que los sueños no prescriben y si lo hacen es porque murió el soñador; pero eso sí, no desmayes en soñar con una Venezuela libre; sin obviar que para refrescarte políticamente debes reestructurar tus discursos, evaluarte desde tu yo más interno, ese que sólo puede hablarle a DIOS en su sitio más íntimo, porque la nueva Venezuela necesita innovación en propuestas e inmediatez en respuestas; y sobretodo, necesita imperiosamente mucha, muchísima coherencia entre dichos y hechos… Nuestros hijos necesitan más ejemplos de INTEGRIDAD y pasión por hacer lo bueno, lo agradable y lo perfecto a los ojos de DIOS; ejemplos que los inspiren, para así imitarlos, seguirlos y contagiarlos al resto. Nuestros hijos, los hijos de Venezuela, necesitan comprender que temer al Padre Celestial no es tenerle miedo, es respetar y vivir en carne propia sus principios, es saber que si algo está mal, no debemos hacerlo pues, si el de al lado no nos ve y pretendemos hacer creer que nadie nos vio, los ojos del Creador si nos observan con detalle, aunque estemos escondidos, pues Él todo lo sabe y de Él nadie se burla. Debemos crear conciencia con el ejemplo, comprender que nuestros actos pueden determinar dos cosas: consecuencias o recompensas. Hace falta, muchísima falta, ser practicantes cabales de la INTEGRIDAD para que a su vez y con el ejemplo, las generaciones futuras se contagien de esta gran verdad, la única que se puede constituir como el punto de partida de esta nueva patria, porque tanto caos y tanta calamidad reinante tiene que acabar; no puede, no debe quedar en vano la lucha de esos jóvenes caídos, o dicho sin eufemismos, los jóvenes asesinados por este régimen aborrecible que hoy oprime a Venezuela!

En definitiva, ¡no puede quedar en vano la lucha de Bolívar quien nos dio la independencia; muchísimo menos puede ser obviada la verdad absoluta en la que DIOS, a través de su hijo Jesucristo nos dio la libertad!

Henrique, en nombre del amor que sientes por esta nación, humildemente te invito a reflexionar con esta carta… Y a nuestra tierra le digo, RESISTE VENEZUELA… RESISTE…!

Firma: 

Madre y mujer venezolana, luchadora, 

Anhelante de una mejor Venezuela; 

Con ideales claramente definidos 

Y una convicción inquebrantable: 

sólo DIOS es el único camino

los principios NO son negociables!

 

No necesito agregar más nada, salvo que el tema político hace surgir nuestro lado pasional y controversial, cada cual defendiendo sus puntos de vista y sin poder hacer más nada que esto pues las armas y el poder están del lado incorrecto, y porque, queramos o no, los políticos de hoy más que políticos son politiqueros que alevosamente atropellan los recursos y derechos de este pobre país rico.

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