Sublime Gracia

Las redes sociales difunden información de diferentes tipos, unas útiles, otras nada edificantes… Hoy me permito compartirles un escrito del segundo tipo, redactado por mi amigo caraqueño José Malak, quien de manera muy certera contó una interesante historia sobre ese poder que humanamente JAMÁS podremos explicar sin que nos falten palabras; ese gran poder de Amor y Perdón que tanta falta hace en esta humanidad que a veces, de tanta impiedad nos lleva a exclamar “DIOS ven pronto que ya no aguantamos más”… Porque es que el detrimento social, moral y espiritual hoy día causa estragos alarmantes para quienes de algún modo y por la mera Gracia de DIOS, podemos ver un poco más allá de lo efímero y perecedero que abunda en este planeta… Sin más preámbulos, acá les va esta historia:

Newton era un hombre impío que se había propuesto sacar a Dios de su vida y de su mente a cualquier precio. Cuando descubrió que la blasfemia contra el Espíritu Santo era imperdonable, se dedicó a proferir las blasfemias más terribles contra el Espíritu Santo, y se convirtió en un traficante de esclavos, un hombre perverso, un asesino.

Pero un día, cuando su barco se hundía en medio de una tormenta y ya no había esperanza, se amarró al mástil para que las olas no lo arrastraran fuera del barco. Y, mientras estaba allí, tras doce días de tormenta, el Espíritu del Señor comenzó a hablarle a aquel hombre blasfemo que había apartado a tantos cristianos de la fe. Mientras esperaba la muerte, el Espíritu Santo trajo a su mente los cánticos que su madre le cantara cuando niño: «Cristo me ama, bien lo sé». Y en ese momento, la dureza de su corazón, la amargura y el odio que sentía contra Dios, empezaron a derretirse como cera. Y sintió que, a pesar de todo, Dios lo amaba.

Atado al mástil de su barco, ese hombre se arrepintió y encontró la salvación. Y cuando volvió a tierra, dejó el negocio de esclavos, se convirtió en un pastor y escribió algunos de los himnos más maravillosos que hasta hoy cantamos: «Sublime gracia del Señor, que un día salvó a un miserable como yo». ¿No es maravillosa la misericordia de Dios? Aquel que había traficado se convirtió en el campeón de la emancipación de los esclavos, y luchó junto a  William Wilberforce (1759-1833), hasta que logró la abolición de la esclavitud en Inglaterra. Eso es lo que hace la gracia del Señor.

Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aún estando nosotros muertos en pecados nos dio vida juntamente con Cristo  y juntamente con él nos resucitó.

"No soy el hombre que debería ser, no soy el hombre que deseo ser, y no soy el hombre que espero ser, pero por la gracia de Dios, no soy el hombre que solía ser."

“No soy el hombre que debería ser, no soy el hombre que deseo ser, y no soy el hombre que espero ser, pero por la gracia de Dios, no soy el hombre que solía ser.”

John Newton (1725-1807), autor de aquel precioso himno Amazing Grace (“Sublime gracia” o “Maravillosa gracia”), que se canta hasta el día de hoy… Deleitarse con ella, en esta hermosa versión interpretada por un niño brasilero de extraordinaria voz, es el cierre magistral luego de leer esta historia que pasa a ser un testimonio tremendo sobre la infinita misericordia de DIOS…

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